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octubre 28, 2026

El perfil de una persona improductiva

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Desde el otoño, el perezoso no ara,

Así que pide durante la cosecha, pero no hay nada. – Proverbios 20:4

Este proverbio llama la atención sobre los efectos a largo plazo de posponer las cosas que debemos hacer ahora. Hay un tiempo para arar, hay un tiempo para sembrar y hay un tiempo para cosechar. Arar es un trabajo arduo y el perezoso no quiere hacerlo.

Ahora bien, el contexto de este proverbio es muy importante: cuando el pueblo de Dios entró a Canaán, a cada familia se le asignó una parcela de tierra. Dios les dio casas que ellos no construyeron, pozos que no cavaron y viñedos que no plantaron (Deuteronomio 6:11). Dios les dio los medios para mantenerse. Todo lo que necesitaban para vivir era suyo, y todo les fue dado gratuitamente por la gracia y la abundancia de Dios Todopoderoso. Su parte consistía en trabajar los campos que Dios les había dado.

Cultivar los campos que Dios les había dado era la tarea a la que Dios había llamado a Su pueblo. Pero el perezoso es lento para empezar. No ara en el otoño. Así que, cuando finalmente llega la época de la cosecha, todos los vecinos del perezoso están recogiendo el grano y los frutos de la tierra que los sostendrán, pero este hombre no tiene nada. Quizás por eso el libro de Proverbios hace un contraste entre la persona que no se prepara para el futuro y los insectos que sí lo hacen, pues incluso los insectos no tienen el problema que tiene este hombre.

Ve, mira la hormiga, perezoso,

Observa sus caminos, y sé sabio.

La cual sin tener jefe,

Ni oficial ni señor,

Prepara en el verano su alimento

Y recoge en la cosecha su sustento. – Proverbios 6:6-8

Estos diminutos insectos son lo suficientemente inteligentes como para saber que lo que haces ahora influye en lo que tendrás en el futuro. Las pequeñas hormigas saben que hay que prepararse para el futuro, así que trabajan sin supervisión y, por lo tanto, nos sirven de ejemplo. La persona improductiva necesita que la supervisen todo el tiempo, pero las hormigas ven lo que hay que hacer y se ponen a hacerlo. Sin embargo, en comparación con estas hormigas trabajadoras, el perezoso se demora. Aplaza y posterga las cosas. Dice: «Hoy no hace buen clima. Mañana me pondré a arar», y, por supuesto, nunca lo hace.

El que labra su tierra se saciará de pan,

Pero el que sigue propósitos vanos se llenará de pobreza.
– Proverbios 28:19

Se distrae fácilmente

¿Qué impide al perezoso hacer el trabajo al que Dios lo ha llamado y administrar lo que Dios le ha confiado? Lo que le impide hacerlo es que se distrae con facilidad. Le falta concentración. Sigue propósitos vanos y, por supuesto, es el tipo de persona que se fascina con todo, pero que, invariablemente, no logra nada.

Vivimos en un mundo de distracciones constantes, desde que empieza la mañana hasta que termina el día. La razón por la que este perezoso no tiene nada en la cosecha no es que se haya negado a trabajar; simplemente es que nunca se puso a hacerlo.

¿Hasta cuándo, perezoso, estarás acostado?

¿Cuándo te levantarás de tu sueño?

«Un poco de dormir, un poco de dormitar,

Un poco de cruzar las manos para descansar».
– Proverbios 6:9-10

Fíjate que solo es un ratito de sueño. Él dice: «Me pondré a arar cuando esté listo, pero ahora mismo solo tengo ganas de dormir un ratito. De hecho, ni siquiera dormir: solo quiero echarme una siestita primero. Bueno, ni siquiera una siestita. Solo déjame quedarme unos minutos en mi silla con las manos cruzadas. Luego lo haré». Pero después de eso, surge otra distracción. Dice: «Solo haré esto primero, y luego me pondré a arar».

Esta persona hace demasiadas concesiones, demasiados aplazamientos, demasiados retrasos. Todo sucede «poco a poco», y su vida se le escapa. Así pues, el perezoso no tiene cosecha; no porque haya tomado una gran decisión de no arar, sino porque, a través de mil pequeñas concesiones a su propia carne, nunca llegó a hacer lo que Dios lo había llamado a hacer.

No termina lo que empieza

El indolente no asa su presa,

Pero la posesión más preciosa del hombre es la diligencia.
– Proverbios 12:27

Es evidente que quien es lento para empezar y se distrae fácilmente no podrá terminar. En este caso, el perezoso sí que empieza, encuentra algo de comida y la lleva a casa. Pero luego pierde interés y se dedica a otra cosa. Por eso, nunca encuentra tiempo para asar la caza que trajo a casa.

El patrón de vida de esta persona es que siempre está pasando a otra cosa. Algo nuevo le llama la atención y ahí va, dejando detrás de sí un rastro de proyectos incompletos y asuntos pendientes. Hay muchas cosas que comenzó pero no continuó, y por eso nunca las completó. Y, como resultado, esto nos lleva a una cuarta característica de la persona improductiva.

Nunca descansa

Esta es la ironía de quien siempre pospone lo que debe hacer: nunca puede descansar. Incluso cuando duerme, nunca descansa de verdad, porque en el fondo de su mente siempre sabe lo que tiene que hacer. Dios descansó cuando terminó Su obra, y el precio de posponer lo que Dios te ha llamado a hacer es que nunca descansas de verdad, sin importar cuánto tiempo duermas.

El alma del perezoso desea mucho, pero nada consigue,

Sin embargo, el alma de los diligentes queda satisfecha.
– Proverbios 13:4

Fíjate que este proverbio se refiere al alma. No solo los graneros del perezoso están vacíos; el alma del perezoso también está vacía. La pereza vaciará tu cartera, pero también causará algo peor. La pereza vaciará tu alma, porque eludir constantemente lo que Dios te ha llamado a hacer destruye el alma.

Por eso «el alma del perezoso desea mucho». El perezoso quiere una cosecha, pero no hace lo necesario para obtenerla, así que no obtiene nada. Le gustaría ser como sus vecinos, pero no tiene una cosecha y no hace lo que debe hacer para conseguirla.

Nadie quiere ser como el perezoso. Pero su perfil nos ofrece un marco realmente útil para comprender qué se necesita para ser una persona más productiva. Aquí hay cuatro preguntas que debes considerar al organizar tu trabajo esta semana: ¿Qué necesito para empezar? ¿En qué debo mantenerme enfocado? ¿Qué necesito terminar? ¿Cuándo necesito descansar?


Este artículo fue adaptado del sermón del Pastor Colin «Sabiduría para tu trabajo», de la serie Sabiduría para la vida. Escucha el sermón:


Colin Smith

Fundador y Pastor de Enseñanza

Colin Smith es el pastor emérito en The Orchard Evangelical Free Church, en los suburbios de Chicago, y es un miembro del concilio de The Gospel Coalition. Es autor de varios libros, entre ellos El cielo, cómo llegué aquí: La historia del ladrón en la cruz (que también es una película), el libro El Padre Nuestro en 30 días y el podcast Una caminata por la historia bíblica. Escucha su enseñanza en el podcast de Abre la Biblia.
Colin Smith es el pastor emérito en The Orchard Evangelical Free Church, en los suburbios de Chicago, y es un miembro del concilio de The Gospel Coalition. Es autor de varios libros, entre ellos El cielo, cómo llegué aquí: La historia del ladrón en la cruz (que también es una película), el libro El Padre Nuestro en 30 días y el podcast Una caminata por la historia bíblica. Escucha su enseñanza en el podcast de Abre la Biblia.