“No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento”. (Lucas 5:32)
¿Qué viene a tu mente cuando escuchas la palabra arrepentimiento? Para muchos, la palabra evoca imágenes de humillación—cilicio y ceniza, castigarse a uno mismo, recordar fracasos pasados.
Pero si el arrepentimiento fuera simplemente golpearse a uno mismo, ¿por qué diría Jesús que hay gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente (Lucas 15:7, 10)? ¿Por qué se regocijarían los ángeles por alguien hundido en miseria y odio hacia sí mismo?
El arrepentimiento es algo que se celebra
El arrepentimiento al que Jesús nos llama no es un camino miserable. Es algo que debemos celebrar. Por eso el primer acto de Leví—el hombre que comienza a seguir a Jesús en arrepentimiento—no es hacer un ayuno, sino un banquete.
Se nos dice en el versículo 29:
«Y Leví le hizo un gran banquete en su casa, y había una gran compañía de recaudadores de impuestos y de otros que estaban a la mesa con ellos.»
El arrepentimiento trae gozo en el cielo—y si hay gozo en el cielo por el arrepentimiento, también habrá gozo en el arrepentimiento para ti.
Dos observaciones sobre este maravilloso don del arrepentimiento
1. El arrepentimiento sucede cuando sigues a Jesús.
Muchas personas piensan que deben arreglar su vida antes de seguir a Jesús. “Me gustaría seguir a Jesús,” dicen, “pero primero tengo que ordenar muchas cosas.”
Si el arrepentimiento fuera algo que debes lograr antes de seguir a Jesús, ninguno de nosotros podría superar ese obstáculo. ¿Cómo podría Leví haber cambiado? Estaba atrapado en un sistema corrupto—uno mucho más poderoso que él—y la corrupción de ese sistema también estaba dentro de él. Su única esperanza era seguir a Jesús.
Aquí está la verdad maravillosa: El arrepentimiento es lo que sucede cuando sigues a Jesús.
El mensaje para Leví no es: Arrepiéntete para que puedas seguir a Jesús.
Es: Sigue a Jesús para que puedas arrepentirte.
No es: Supera todos tus pecados y entonces podrás ser discípulo.
Es: Hazte discípulo, y entonces vencerás tus pecados.
El arrepentimiento sucede mientras sigues a Jesús y se profundiza con el tiempo. No es un evento único al comienzo de la vida cristiana. Es un viaje para toda la vida.
2. El arrepentimiento se profundiza a medida que creces.
Hace algunos años, el Dr. J. I. Packer dio una definición de arrepentimiento que es profundamente honesta y maravillosamente esperanzadora:
«El arrepentimiento es volverse de todo lo que uno conoce de su pecado, para entregarse con todo lo que uno es, a todo lo que conoce de su Dios.»
¿Ves la importancia de esto?
- Mientras sigues a Jesús, verás más de tu pecado de lo que antes veías.
- Mientras sigues a Jesús, descubrirás más acerca de ti mismo.
- Mientras sigues a Jesús, llegarás a conocer más de Dios.
Al ver más de tu pecado, más de ti mismo y más de tu Dios, tu arrepentimiento se profundizará. Y a medida que tu arrepentimiento se profundiza, te volverás más como Jesús. Y al volverte más como Jesús, tu gozo aumentará.
Este artículo es un fragmento del sermón de Navidad “Jesús vino para llamar a pecadores”. Mira el sermón en nuestro canal de YouTube:


