Si buscas la palabra «regeneración» en la Biblia, no encontrarás mucho.
Si realizas tu búsqueda en la Nueva Biblia de las Américas o en la Reina-Valera 1960, encontrarás «regeneración» en Tito 3, y también en las palabras de Jesús registradas en Mateo 19.
Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y Su amor hacia la humanidad, Él nos salvó, no por las obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a Su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo, que Él derramó sobre nosotros abundantemente por medio de Jesucristo nuestro Salvador (Tito 3:4-6).
En verdad les digo que ustedes que me han seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de Su gloria, ustedes se sentarán también sobre doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel (Mateo 19:28).
Otras traducciones de Mateo 19:28 dicen: «la renovación de todas las cosas» (NVI) o «cuando el mundo se renueve» (NTV). Jesús se refiere al nuevo cielo y a la nueva tierra, y la palabra que utiliza para describir esta transformación es «la regeneración».
La regeneración implica tomar algo (en este caso, el planeta que ha sido devastado por el pecado) y renovarlo, para que refleje la gloria de Dios. Y esta es la palabra que la Biblia usa para describir la obra de Dios en ti. Si estás en Cristo, ¡lo que Dios hará algún día por este planeta, ya lo ha hecho en ti!
La regeneración es una doctrina que a menudo se pasa por alto. Pero, a pesar de que la palabra aparece raramente en la Biblia, la transformación que Dios es capaz de llevar a cabo a través de Jesucristo es uno de los temas principales de la Biblia.
Las Escrituras hablan de la regeneración al menos de cuatro maneras.
1. Nuevo nacimiento
Jesús le contestó: «En verdad te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios» (Juan 3:3).
Tienen que nacer de nuevo (Juan 3:7).
Nacer de nuevo es recibir una infusión de nueva vida que proviene de Dios. Este nuevo nacimiento es obra del Espíritu Santo:
El viento sopla por donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu (Juan 3:8).
Y el Espíritu Santo trae nueva vida a través de la Palabra.
Pues han nacido de nuevo, no de una simiente corruptible, sino de una que es incorruptible, es decir, mediante la palabra de Dios que vive y permanece (1 Pedro 1:23).
Pedro está utilizando la analogía de cómo comienza la vida humana. Llega la semilla viva y, en un instante, se concibe una nueva vida. La semilla no siempre trae nueva vida, pero no hay nueva vida sin la semilla.
En consecuencia, si queremos que las personas nazcan de nuevo, lo mejor que podemos hacer es abrir la Biblia con ellas. Llevemos la semilla viva de la Palabra de Dios a sus vidas y oremos para que el Espíritu Santo haga brotar nueva vida de esa semilla.
El Espíritu Santo nos lleva al nuevo nacimiento a través de la semilla viva de la Palabra de Dios. Eso es la regeneración.
2. Nueva creación
Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron, ahora han sido hechas nuevas (2 Corintios 5:17)
Dios te creó. Él te formó en el vientre de tu madre. Pero el pecado nos ha afectado a todos en cada área de nuestras vidas.
Cuando Dios te salvó, Él hizo una nueva obra creadora en ti, en la que abrió tu mente, ablandó tu corazón y reorientó tu voluntad. Ya no eres la persona que solías ser, eres una nueva creación en Cristo. Eso es la regeneración.
3. Nueva vida
Pero Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia ustedes han sido salvados) (Efesios 2:5).
Al estar muertos en nuestros pecados y transgresiones, no respondíamos a Dios, a Sus mandamientos e incluso a Su amor. Entonces, ¿cómo llegaste a arrepentirte y a creer en el Señor Jesucristo?
La respuesta es que Dios te dio vida junto con Cristo. Él te regeneró, al infundir nueva vida en tu alma.
Jesús nos dice que vino para que tengamos vida (Juan 10:10). No dijo: «¡He venido a mostrarles cómo vivir la vida!». Dijo: «He venido para que tengan vida», y nos da esta vida por medio de Su Espíritu, a través de Su Palabra. Eso es la regeneración.
4. Un corazón nuevo
Les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes; quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne (Ezequiel 36:26-27)
.El corazón con el que naciste amaba las cosas equivocadas. Por naturaleza, éramos amantes de nosotros mismos en lugar de amantes de Dios. Pero Dios nos ha dado un corazón nuevo, y es por eso que lo amamos, confiamos en Él y queremos servirle. Eso es la regeneración.
Profundiza en esta doctrina central
Así que, aunque la palabra «regeneración» aparece pocas veces en las Escrituras, la verdad de la regeneración está presente en toda la Biblia, y comprender esta doctrina central será de gran ayuda para ti y para las personas a las que sirves.
Por eso hemos incluido una sesión llamada «La regeneración por el Espíritu» en nuestro curso titulado Ten cuidado de la doctrina. Puedes ver esta sesión a continuación.


