El Buen Pastor nos guía por senderos de justicia. El Pastor Colin explica porqué muchas veces esos senderos no son fáciles. Salmos 23:2-3
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El Buen Pastor conduce a sus ovejas al descanso, Él hace que descansen.
Y luego, en segundo lugar, el Buen Pastor nos guía a la justicia
Me guía por sendas de justicia.
Fíjate en que en estas dos frases tienes una descripción completa de la vida cristiana. Hay tiempos para recostarse y descansar, y hay tiempos para seguir adelante. Ahí está un resumen de toda la vida cristiana. Descansamos para tener fuerzas y así poder seguirlo por el buen camino.
Podrías pensar que el orden natural es que primero caminamos por las sendas de justicia y luego descansamos, pero aquí es al revés. El principio evangélico es que descansamos para poder caminar por sendas de justicia.
La Biblia habla de la justicia de dos maneras. Hay una justicia que nos da Cristo, y que es la que nos permite descansar; y luego hay una justicia a la que Cristo nos llama. De lo que habla David aquí es de la justicia que Cristo nos da.
Pablo dice en Filipenses: «y ser hallado en Él, no teniendo mi propia justicia derivada de la ley, sino la que es por la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios sobre la base de la fe». Llegamos a ser justos con Dios, no mediante una justicia que producimos, sino mediante la justicia perfecta que Jesucristo mismo nos da.
Él vivió esa vida perfecta y cuando la depositó en la cruz, ofreció esa vida perfectamente justa en nuestro favor. Y hermano, hermana, ¿no es maravilloso? Toda la justicia que puedas necesitar te es dada plena y gratuitamente en el Señor Jesucristo y se convierte en tuya cuando te haces Suyo.
Es algo maravilloso ser totalmente propiedad del Hijo de Dios, y por eso tienes descanso. La justicia de Cristo es tuya cuando eres Suyo. No hay condenación para los que están en Cristo Jesús.
¿Pero ahora ves cómo encaja esto con el Salmo 23? Ese no es el final, sino el principio de la vida cristiana. No se trata simplemente de que nos acostemos y descansemos en la justicia dada del Señor Jesucristo.
Como hemos recibido esto y lo tenemos por la fe en Él, nos llama ahora a seguirle por sendas de justicia. Y a eso se refieren aquí las palabras de David, que hay una justicia a la que Cristo nos llama.
Pedro lo expresa así: «Él mismo llevó nuestros pecados en Su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia». Hay caminos rectos que tu pastor te llama a seguir y Él te guiará por ellos.
Está claro que de eso habla David aquí. Sendas de justicia significa simplemente caminos correctos; y por donde te guíe el pastor siempre será el camino correcto.
El camino correcto no siempre será un camino fácil
Quiero señalar aquí un par de cosas y la primera es que el camino correcto no siempre será un camino fácil. El salmo lo deja muy claro.
Si te fijas en el versículo 5, el camino correcto te lleva a través de la presencia de enemigos. En el versículo 4, el camino correcto te lleva a través del valle de sombra de muerte. Pero incluso allí, tu pastor te guiará.
El Salmo 23 deja muy claro que los pastos no siempre serán verdes y que las aguas no siempre estarán quietas. Cuando Jesús dijo a sus discípulos en los evangelios, vamos a la otra orilla del mar, recuerda que los condujo a una tormenta. Pero fue una tormenta en la que vieron su gloria y en la que aprendieron a confiar verdaderamente en Él.
Así que el buen pastor no siempre te guiará junto a las aguas tranquilas. A veces te guiará a través del agua. En otro Salmo, el Salmo 77, leemos estas notables palabras, que se refieren a cuando Dios guió a su pueblo a través del Mar Rojo. «Tu camino fue a través del mar. Tu camino fue a través de las grandes aguas. Tus huellas no se veían. Pero condujiste a tu pueblo como un rebaño de la mano de Moisés y de Aarón».
Ahora bien, habrá momentos en tu vida en los que el camino por el que Dios te guía parezca absolutamente imposible
Esa era la situación del pueblo de Dios cuando llegó al Mar Rojo, pero Dios estaba con ellos, los estaba guiando. Dios hizo un camino a través del mar y Dios dice en Isaías 43:2: «Cuando pases por las aguas, Yo estaré contigo».
Y habrá momentos en los que te cueste percibir la presencia de Dios
Fíjate en lo que dice aquí: que las huellas de Dios no se veían. Dios condujo a Su pueblo a través del Mar Rojo, pero no hubo pruebas visibles de la presencia de Dios en aquella experiencia… sus huellas no se veían.
Habrá momentos en los que digas, ¿dónde está Dios en esto? No puedo verlo, no puedo entender lo que está haciendo, no puedo sentir Su presencia.
A veces, los caminos de Dios serán un misterio para ti, eso es lo que se nos dice aquí, pero puedes estar seguro de esto, de que cuando el Señor es tu pastor, Él te guiará, aunque no puedas ver Sus huellas.
Y luego habrá ocasiones en las que la dirección de Dios en tu vida venga a través de personas que Él pone a tu lado
¿Lo ves en este versículo del Salmo 77? «Como rebaño guiaste a Tu pueblo», ¿cómo? «Por mano de Moisés y de Aarón».
Busca la sabiduría y el consejo de otras personas piadosas que Dios ponga a tu lado cuando intentes discernir el camino correcto, es una de las formas en que Dios te guiará. Él da pastores al rebaño y pone a otros creyentes a tu alrededor. No estás solo en este viaje.
Así que estamos considerando esta maravillosa bendición que pertenece a los que son completamente propiedad del Hijo de Dios.
Cuando estás en el rebaño de Dios, tienes la gran bendición de ser guiado por Él mismo. ¿Y a dónde te conduce? Al descanso, y ese descanso será cada vez más frecuente en la medida que mantengas la vista puesta en tu pastor. Él te guiará hacia la rectitud, y el camino por el que te guía siempre será el camino correcto. Él me guía por sendas de justicia.
Ahora, ya lo he dicho antes, muchos de nosotros sentimos que necesitamos descansar, estamos cansados. ¿Cómo vamos a encontrar descanso? El Salmo 23 habla muy claramente de eso.
Y aquí llegamos a otro asunto, que son los cambios constantes en la vida. Y nos preguntamos… ¿por qué las cosas tienen que estar cambiando constantemente en mi vida?
Leemos… «Él me guía por senderos de justicia». ¿Por qué tiene que guiar el pastor a las ovejas? ¿Por qué no puede dejarlas donde están? Te habrás encontrado con esto en tu propia vida, eres feliz en una situación concreta y entonces algo cambia.
Y dices: «¿Y este cambio, por que? Me gustaban las cosas como iban. No quiero tener que hacer algo distinto. ¿Por qué no podían las cosas permanecer como estaban?»
¿Por qué el pastor tiene que guiar a las ovejas? ¿Por qué no puede dejarlas en este prado verde y frondoso, junto a estos estanques de agua?
Bueno, porque el pastor tiene la responsabilidad del cuidado de las ovejas y del cuidado de la tierra.
Te explico… Cuando pones a las ovejas en un campo lleno de hierba, se dan un festín, y el problema es que las ovejas no saben cuándo parar. Si se dejan en un campo durante demasiado tiempo, no sólo se comerán la hierba, sino que se comerán hasta las raíces, y entonces dejarán el campo completamente estéril.
Por eso un buen pastor debe tener lo que podríamos llamar «un plan de administración de la tierra» para que antes de que el campo llegue al punto en que las ovejas hayan pastado demasiado, las lleve a otro lugar.
Saber esto te ayudará a entender mejor cuando te enfrentes a los cambios de la vida. Todos hemos tenido una experiencia como esa. Es decir, Dios nos pone en un campo donde la hierba es verde, estamos satisfechos y entonces, cuando llega un cambio, y es evidente que el pastor nos está moviendo, no lo queremos.
Y decimos… «¿Por qué no puedo quedarme aquí más tiempo? No quiero este cambio. No quiero tener que dejar este campo que amo».
Pero te das cuenta de que cuando el pastor te mueve, cuando se produce un cambio en tu vida, el pastor te está diciendo: «éste ya no es el campo donde te alimentarás, tengo otro lugar y allí te proveeré, allí te alimentaré, allí haré que descanses. No tengas miedo, éste es el camino correcto».
Puede que no quieras trasladarte al nuevo campo al que te conducirá el pastor, pero Él te alimentará allí y lo hará de un modo en el cual tu alma no se habría alimentado si hubieras continuado más tiempo en el lugar que estabas.
Así que confía en el pastor cuando te haga avanzar. Confía en el pastor cuando el cambio llegue a tu vida. Él sabe lo que hace y te lleva a ese lugar por una buena razón.
Hay un viejo himno que dice: «Habito en amor celeste, ningún cambio temerá mi corazón». Y cuando el Señor es tu pastor, no necesitas temer los cambios, porque el pastor siempre te conduce por el camino correcto.
Por qué nos guía el pastor
Ahora viene lo último, y es algo verdaderamente maravilloso. Hemos visto a dónde nos conduce el pastor: al descanso y a la justicia.
Quiero que veamos una cosa más, y es por qué nos guía el pastor: El buen pastor nos guía por amor de Su nombre.
Ahora bien, sería muy fácil pasar por alto una frase como ésta, pero quiero que veamos que es la frase más maravillosa de todas.
¿Cómo puedo estar seguro de que el pastor me guiará? ¿Qué seguridad y confianza puedo tener de que, efectivamente, me llevará a casa?
Cuando llegas a un valle oscuro en tu propia vida, puede que hayas sentido la necesidad de decir: «siento que me doy por vencido». Y cuando tengas ganas de rendirte, podrías pensar: «probablemente Dios también debe estar a punto de rendirse conmigo».
¿Cómo sabes que Dios nunca te abandonará? La respuesta está en estas maravillosas palabras: por amor de Su nombre. ¿Por qué el pastor compra el rebaño? ¿Por qué hace nacer al rebaño? La respuesta bíblica a esa pregunta es por amor de Su nombre.
Esto aparece en toda la Escritura. Permíteme darte dos ejemplos: Ezequiel 36: «Así dice el Señor Dios: “No es por ustedes, casa de Israel, que voy a actuar, sino por Mi santo nombre, que han profanado entre las naciones donde fueron”».
No actúo en primer lugar por tu bien, actúo en primer lugar por el bien de Mi propio nombre. Y luego Dios sigue diciendo: «Entonces los rociaré con agua limpia y quedarán limpios… quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne».
O la palabra profética de Isaías, donde Dios dice: «Yo, Yo soy el que borro tus transgresiones por amor a Mí mismo, y no recordaré tus pecados». Por amor a Mí mismo, es una afirmación extraordinaria. Cuando Dios borra tu transgresión, la primera razón por la que lo hace no es por ti, sino por El mismo.
Ahora piensa conmigo por qué esto tiene tanta importancia y por qué es una noticia maravillosa.
En sus primeros años de vida, el apóstol Pablo fue uno de los peores hombres. Nos dice con franqueza «fui antes blasfemo y agresor». Y luego dice esto: «Sin embargo, por esto hallé misericordia, para que en mí, como el primero, Jesucristo demostrara toda Su paciencia».
Dios no me eligió, dice el apóstol, porque viera algo bueno en mí. Yo era un blasfemo y un agresor, pero recibí misericordia por esta razón: para que en mí, el peor, el primero de los pecadores, Dios mostrara Su perfecta paciencia.
Ahora puedo imaginarme que algunos piensen: «Esto no me gusta mucho. Quiero pensar que cuando Dios me mira, ve algo hermoso. Me gusta pensar que me busca por lo que ve en mí, que me ama porque encuentra algo bueno en mí».
Pero, ¿dónde quedarías cuando dejaras de ser bueno? ¿Dónde estarías cuando lo que Dios ve en ti no es atractivo? ¿Qué sería de ti, allí donde tu rebeldía persistente y fastidiosa no te permite hacer bueno?
He aquí las buenas nuevas! Dios no te guía por tu nombre, Dios te guía por amor de Su nombre. No puso Su amor en ti porque viera algo especial en ti, puso Su amor en ti para mostrar Su paciencia hacia ti, que nunca se agotará.
El buen Pastor pone la reputación y el honor de Su propio nombre salvando a un pecador como tú. Él ha dicho: «Mis ovejas no perecerán jamás. No perderé ni una sola de ellas».
Lo que Dios está haciendo en tu vida es por amor de Su nombre. Su gracia, Su paciencia y Su fidelidad se pondrán de manifiesto para siempre a través de la consumación de Su obra redentora en ti.
Por eso Él nunca te abandonará y ningún ángel del cielo dirá: «qué pena que esa oveja fuera demasiado débil o demasiado descarriada para prevalecer. Qué tristeza que se alejara y que nunca encontrara su propio camino de vuelta».
No, Dios ha dado Su palabra. Cada oveja de su rebaño, nacida y comprada, será llevada sana y salva a casa, no faltará ni una.
Y lo que se ha logrado en tu vida, y en la mía, será para Su alabanza, gloria y honor por los siglos de los siglos.
¿Ves cómo eso da seguridad al cristiano? La mayor seguridad que puedes tener es que el buen Pastor ha puesto el honor de Su propio Nombre por tu salvación final. Por eso, aunque te sientas abandonado, el buen Pastor nunca te abandonará.
Y como lo hemos dicho desde el principio de esta serie… No hay nada más maravilloso que ser totalmente propiedad del Hijo de Dios.
Y es maravilloso porque cuando eres Suyo, Él te guía. Te guiará al descanso, te guiará hacia la justicia, te guiará por amor a su nombre.
Y por eso Él nunca te perderá, por eso nunca te abandonará y por eso te llevará a casa sano y salvo.
Oremos juntos. Padre, gracias por el poderoso aliento de Tu Palabra. Algunos de nosotros estamos cansados, ayúdanos a no perder de vista al pastor y así encontrar descanso y restauración.
Gracias por tu compromiso irrevocable de guiarnos por sendas de justicia. Y gracias por no haber puesto tu amor en nosotros por algo bueno en nosotros, sino por lo que es inmutable en ti, el honor y la gloria de Tu Santo Nombre.
En esto confiamos, y estamos siempre agradecidos de que Tu, el Señor seas nuestro Pastor. Escucha nuestras oraciones en el nombre de Jesús, amén.

