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enero 15, 2026

15 jóvenes de la Biblia que cambiaron al mundo

El mundo no es lo que debería de ser, ¿verdad? Enfrentamos injusticia, hambrunas, guerras y desigualdad. Pero también es cierto que son los jóvenes los que están tomando la determinación de enfrentar todos estos problemas y plantear soluciones.

Ahora, la pregunta que debemos hacernos como hombres y mujeres jóvenes es: ¿Qué tipo de influencia vamos a tener en el mundo?

La tentación es querer impactar con los métodos del mundo: protestas, videos en redes sociales o volvernos influencers cristianos. Es muy fácil confundir nuestra misión y convertir esta batalla en algo que podemos resolver por nuestra cuenta.

Pero en primer lugar, debemos entender por un lado que estas son las señales de las que Jesús habló en Mateo 24:6-8, así que no debería de sorprendernos. Sin embargo, aunque no nos sorprendan, debemos reconocer que Cristo está desde ya reconciliando al mundo consigo mismo, así que algo debemos hacer para mostrar que en medio de la oscuridad y las malas noticias, la luz del Evangelio resplandece.

Así que para entender el camino que Dios ha diseñado para enfrentar al mundo, debemos volver a la fuente de toda Verdad: la Palabra de Dios. Quiero presentarte a 15 jóvenes de la Biblia, hombres y mujeres del Antiguo y Nuevo Testamento, que transformaron el mundo al ser fieles al Único que puede transformar corazones y, al hacerlo, transformar familias, sociedades y gobiernos.

15 jóvenes de la Biblia que cambiaron al mundo

1. María, la madre de Jesús

Pasaje: Lucas 1:26-38

Versículo clave: Entonces María dijo: «Aquí tienes a la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra». (Lucas 1:38a)

La mayoría de nosotros conocemos la historia de cuando María recibió la visita del ángel Gabriel para hacerle saber que de ella nacería Jesús, el Salvador del mundo. Pero, ¿te has preguntado todo lo que pudo haber experimentado una joven comprometida que iba a quedar embarazada antes del matrimonio? 

Según la Ley, podía enfrentar graves consecuencia, incluso la muerte. ¿Qué confusión debió existir en su mente y su corazón al recibir tan grande responsabilidad? ¿Qué le diría a sus padres? ¿Qué le diría a José? ¿Cómo cumpliría esta tarea?

Si pensamos en la cultura de hoy, lo que harían muchas jóvenes sería acabar con la vida de este bebé con razonamientos que parecen válidos: “No puedo arruinar mi vida”, “soy demasiado joven”, “esto no es lo que planeé para mi futuro”.

Sin embargo, la escuchamos decir, aún por encima de todas las preocupaciones y dudas que podría experimentar: «Aquí tienes a la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra».

María reconoció que no existe privilegio más grande que servir a Dios, pero también sometió su voluntad a la voluntad del Señor. Con todas las preguntas agolpándose en su mente, seguramente pensó: “Dios cumplirá Su promesa y lo resolverá por mí”.

La obediencia de María nos enseña que para cambiar al mundo, se necesita un corazón humilde y obediente.

2. Timoteo

Pasaje: 1 Timoteo 4:6-16

Versículo clave: No permitas que nadie menosprecie tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, fe y pureza. (1 Timoteo 4:12)

Es muy probable que cuando piensas en la palabra “joven”, te imagines a alguien en sus veintes o quizá menor, pero quiero decirte algo que quizá no sepas: Timoteo tenía un poco más de 35 años cuando el apóstol Pablo le escribe la primera carta. Claro, para ese tiempo, su amistad llevaba unos 12 años, así que se conocieron cuando él tenía unos 22-24 años.

Para el capítulo 4 de esta primera carta a Timoteo, Pablo ya le ha encargado varias tareas como pastor de la iglesia en Éfeso: instruir contra las falsas enseñanzas, pelear la buena batalla, guardar una buena conciencia, orar por las autoridades, enseñar a las mujeres a vivir con modestia, a seguir los requisitos para obispos y diáconos, entre muchas otras cosas.

Pero aunque tenía todo el respaldo del apóstol Pablo, era seguro que tenía detractores, gente que cuestionaba su autoridad por su edad. ¿Te ha pasado eso?

Bueno, la exhortación de Pablo es la misma que puedes recibir tú: «No permitas que nadie menosprecie tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, fe y pureza».

Las palabras de Pablo a Timoteo nos recuerdan que para cambiar al mundo necesitas conocer el Evangelio y ser ejemplo en todo lo que el Señor demanda de ti en Su Palabra.

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3. Samuel

Pasaje: 1 Samuel 3

Versículo clave: Entonces vino el Señor y se detuvo, y llamó como en las otras ocasiones: «¡Samuel, Samuel!». Y Samuel respondió: «Habla, que Tu siervo escucha». (1 Samuel 3:10)

Si creciste como cristiano o llegaste joven a la fe, seguramente conocerás la historia del llamamiento de Samuel. Pero por si acaso, te doy un resumen: Samuel fue consagrado a Dios antes de nacer por su madre Ana, que era estéril, como promesa por su concepción. Ana llevó a Samuel al templo al cuidado del Profeta Elí. 

Una buena noche, Samuel escuchó una voz que le decía «¡Samuel, Samuel!» y cada vez, él iba con Elí pensando que lo llamaba. A la tercera vez, Elí, reconociendo que era Dios mismo, le dio la instrucción que respondiera «Habla, que Tu siervo escucha».

Dios le habló una palabra dura para la familia de Elí, la cuál él compartió con el profeta, es decir, habló de parte de Dios aún siendo un niño.

Pero conforme creció, el Señor lo confirmó como profeta de Israel y en el versículo 19 dice que el Señor estaba con él y que no dejó sin cumplimiento ninguna de sus palabras.

Si continúas leyendo 1 y 2 de Samuel, sabrás todas las cosas que Dios hizo por medio de este profeta, incluyendo informar al rey Saúl que perdería su trono y el mismo que ungió al Rey David.

La historia de Samuel nos muestra que para cambiar al mundo se necesita de corazones atentos y dispuestos a escucharle. Así que toma prestadas sus palabras y cuando Dios te llame a cualquier cosa que demande de ti, responde: «Habla, que Tu siervo escucha».

4. David

Pasaje: 1 Samuel 17

Versículo clave: Entonces dijo David al filisteo: «Tú vienes a mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo a ti en el nombre del Señor de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has desafiado». (1 Samuel 17:45)

Quizá, entre todas las historias de la Biblia, esta sea la más conocida, tanto para cristianos como para no creyentes. Es una historia de valentía, honor y puede tomarse como un ejemplo de cómo enfrentar las cosas difíciles que parecen “gigantes”, ¿no es cierto?

Recordemos quién era David: el hijo más joven de Isaí, que la Palabra describe como “un hombre conforme al corazón de Dios”, pastor de ovejas y para cuando suceden estos eventos previos a la lucha con Goliat, su trabajo era llevarle comida a sus hermanos que aparentemente tenían tareas más honrosas.

Pero no debemos equivocarnos, David se había entrenado para defender a su rebaño con la vida, mató leones y osos, así que no era un debilucho, por decirlo de alguna forma.

Lo anterior nos muestra que Dios nos prepara aún a través de cosas que no parecen demasiado importantes, así que debemos ser diligentes. Pero aún más, la declaración de David al afirmar que vencería a Goliat no provino de sus fuerzas o sus habilidades, sino de quién estaba detrás de él. 

David usó el nombre de Dios como respaldo, porque finalmente, el celo de este joven era porque el enemigo había osado menospreciar el Nombre del Señor. Este pastor de ovejas sabía que tendría la victoria porque ninguna arma prosperaría contra Él y que Dios ganaría la batalla.

Así que si quieres cambiar al mundo, no menosprecies la preparación, obedece al Señor en cada cosa que demande de ti y sobre todo, sal y enfrenta cada día con la convicción de exaltar el Nombre de Dios.

Escucha la enseñanza titulada «Un hombre conforme al corazón de Dios» sobre David en el podcast Abre la Biblia con el Pastor Colin Smith.


5. Jeremías

Pasaje: Jeremías 1:1-10

Versículo clave: «Pero el Señor me dijo: “No digas: ‘Soy joven’, porque adondequiera que te envíe, irás, y todo lo que te mande, dirás”». (Jeremías 1:7)

Jeremías tenía entre 17 y 20 años de edad cuando fue llamado como profeta en Israel. Es importante entender que el contexto cultural y político de su tiempo era particularmente hostil y los profetas muchas veces eran culpados de los juicios de Dios cuando en realidad era el pueblo el que desobedecía continuamente.

En el primer capítulo de este libro leemos que el pretexto de Jeremías era ser muy joven para tomar esa responsabilidad y siendo sinceros ¿quién podría culparlo? Sin embargo, la respuesta de Dios es contundente: no uses tu edad como pretexto porque Yo soy quien voy a tomar las cosas en mi control, serán mis instrucciones y mis palabras las que el pueblo escuchará.

Aunque vemos que durante todo el libro de Jeremías, el mismo profeta llora y se queja incontables veces, también podemos ver que este encuentro inicial marcó la determinación con la que hacía las cosas.

De la vida de Jeremías aprendemos que para cambiar al mundo debemos escuchar a Dios y confiar en que es Él quien va a garantizar que podemos cumplir todo lo que Él nos mande.

6. La sierva de Naamán

Pasaje: 2 Reyes 5:1-17

Versículo clave: «Y ella dijo a su señora: “¡Ah, si mi señor estuviera con el profeta que está en Samaria! Él entonces lo curaría de su lepra”». (2 Reyes 5:3)

La historia de la sanidad de Naamán es muy conocida: el capitán del ejército de Aram, aunque importante, también era leproso, pero quizá pasemos por alto que este milagro no hubiera sucedido sin la intervención de una joven que fue capturada en estas batallas.

En un mundo como el nuestro, la tentación es que la joven no hiciera nada para ayudar, ya que le habían hecho mal, pero ella actuó de forma consistente con su fe. Ella creía que el Dios del profeta Eliseo podría curarlo. 

Aquí hay dos cosas importantes: la valentía de la joven de alzar la voz y al mismo tiempo, la convicción con la que la esposa de Naamán le cree. En el caso de Naamán, la verdad es que cuestionó demasiado a alguien que podía ayudarlo, ¿no es cierto?

Pero si queremos cambiar al mundo, podemos aprender de la fe determinada de esta joven, que no sólo terminó en la sanidad de Naamán, sino en una declaración de fe en el versículo «Ahora reconozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel».

7. Rut

Pasaje: El libro de Rut

Versículo clave: «No insistas en que te deje o que deje de seguirte; porque adonde tú vayas, yo iré, y donde tú mores, moraré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios». (Rut 1:16)

Imagina esto: eres una mujer moabita, pueblo enemigo de la nación de tu prometido. Te casas aproximadamente a los 20 años y vives tranquilamente por 10 años hasta que él muere; no tienes hijos y luego viene una hambruna terrible en tu tierra. 

Tienes la posibilidad de regresar a tu tierra, esperar un nuevo esposo, tener hijos y recuperar la vida que perdiste. Pero eso no es lo que hace Rut.

Rut decide acompañar a su suegra de vuelta a Judá, con más problemas que oportunidades y a eso súmale que Noemí estaba amargada y triste por la vida que le tocó. Sin embargo, una declaración de fe lo cambia todo.

Cuando Rut dice «adonde tú vayas, yo iré, y donde tú mores, moraré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios», no está solamente siendo una buena mujer, sino que se está integrando a la familia de Dios.

Lo que sucede después es solo consecuencia de su fe: recibe sustento físico para ella y Noemí, se casa con un hombre de Dios y ambos dan a luz a un hijo que será parte del linaje del rey David y más importante aún, de Jesús, el Salvador del mundo.

La historia de Rut nos recuerda que para cambiar el mundo debemos confiar en Dios, incluso si las condiciones de nuestra vida no parecen favorables. ¡Quién sabe lo que Él tiene preparado para ti si decides glorificarlo como tu Señor!

8. Marcos, el Evangelista

Pasaje: Hechos 12:12; 13:4-12, 15:36, Filemón 1:24

Versículo clave: «Toma a Marcos y tráelo contigo, porque me es útil para el ministerio». (2 Timoteo 4:11)

Conocemos a Marcos, el autor del Evangelio que lleva su nombre, principalmente por el libro de Hechos. Ahí descubrimos que su madre Ana abría las puertas de su casa para la oración y la comunión de la primera iglesia. Más adelante Pablo y Bernabé deciden llevarlo en su primer viaje misionero pero él los abandonó muy pronto en Panfilia.

Esta actitud llevó a Pablo a rechazarlo para un futuro viaje por las iglesias fundadas previamente, lo que provocó un desacuerdo que separó el ministerio de Pablo y Bernabé. Sin embargo, Bernabé lo llevó a otro de sus viajes y él se fue afianzando en el trabajo misionero.

Probablemente te hayas sentido como Marcos en la vida cristiana, que cuando las luchas llegan o hay poco fruto, te desanimas. Sin embargo, ahí no termina el testimonio del Evangelista, años más tarde el mismo Pablo lo llama “colaborador mío” en Filemón y le pide expresamente a Timoteo que lo traiga porque le es “útil para el ministerio” en un momento en que Pablo mismo se sentía abandonado.

La historia de Marcos de crecimiento y madurez nos muestra que para cambiar al mundo hay que perseverar hasta el fin, de modo que podamos ser útiles para el ministerio al que Dios mismo nos llame.

9. Isaac

Pasaje: Génesis 22

Versículo clave: «Isaac habló a su padre Abraham: “Padre mío”. Y él respondió: “Aquí estoy, hijo mío”. “Aquí están el fuego y la leña”, dijo Isaac, “pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?”. Y Abraham respondió: “Dios proveerá para Sí el cordero para el holocausto, hijo mío”. Y los dos iban juntos». (Génesis 22:7-8)

Cuando pensamos en esta historia, imaginamos a un anciano y a un niño subiendo al Monte Moriah, sin embargo, el pasaje dice que Isaac cargó la leña para el sacrificio, lo que suponía que ya era un joven fuerte y maduro. Algunos historiadores como Josefo lo sitúan en unos 36 años.

Aquí tenemos a un padre que ha recibido la promesa de que su descendencia llenará la tierra y a Dios pidiéndole que sacrifique esa promesa. Pero lo que a veces perdemos de vista es que con más de 30 años, Isaac podría haberse dado media vuelta y escapar… pero no lo hizo.

El Pastor Colin Smith en Una caminata por la historia bíblica nos muestra cómo esto apunta a la historia de la redención entre el Padre que ofrece a Su Único Hijo Jesucristo, quién por el gozo puesto delante de Él, sufrió la cruz: «La promesa de Dios nos llega a un costo inimaginable, y ese costo fue tanto para el Padre como para el Hijo. Dios hizo lo que Abraham e Isaac solo pudieron ilustrar. Dios el Padre renunciaría a Su Hijo. Dios el Hijo se entregaría por nosotros».

En la historia de Isaac podemos ver que para cambiar al mundo debemos estar realmente dispuesto a sacrificarlo todo, incluso nuestra vida, para el propósito más grande de todos: que el mundo conozca a Cristo.

10. Juan el Bautista

Pasaje: Lucas 1:1-24

Versículo clave: «Él irá delante del Señor en el espíritu y poder de Elías para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los desobedientes a la actitud de los justos, a fin de preparar para el Señor un pueblo bien dispuesto». (Lucas 1:17)

Quizá este hombre fue una de las personas más jóvenes en recibir un llamado de parte de Dios. Según el registro de los Evangelios, Juan fue lleno del Espíritu Santo estando aún en el vientre de su madre Elisabeth.

Juan comenzó su ministerio antes que Jesús, quizá en sus veintes, la gente lo seguía y le pedía ser bautizados para perdón de pecado. La tentación para un joven como él era afianzar su identidad en su audiencia, en la aceptación, en sus seguidores.

Sin embargo, tenía muy claro su llamado: anunciar a Aquel que vendría, uno de quien no era digno de desatar la correa de la sandalia. Su convicción era tal, que no temía rebatir a los fariseos cuestionando su autoridad y al mismo tiempo, su expectación era tan profunda que declaró “he aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” cuando Jesús va al Río Jordán para ser bautizado.

¿Ves lo que eso significa? El mismo Hijo de Dios pidiéndole ser bautizado para cumplir con toda ley. Pero después de eso, el ministerio de Jesús creció, muchos seguidores de Juan cambiaron de Maestro y finalmente, fue encarcelado injustamente hasta su muerte por decapitación. 

La vida de Juan el Bautista nos muestra que para cambiar al mundo es necesario entender nuestro llamado como cristianos: apuntar a Aquel del que no somos dignos de desatar la correa de la sandalia y ante la tentación de atraer la atención hacia nosotros, repetir con el profeta: “Es necesario que Él crezca, y que yo disminuya”.

11. Daniel

Pasaje: Daniel 1-6

Versículo clave: «Pero Daniel se propuso en su corazón no contaminarse con los manjares del rey ni con el vino que él bebía, y pidió al jefe de oficiales que le permitiera no contaminarse». (Daniel 1:8)

Daniel llegó a Babilonia siendo joven. Es cierto que era parte de la nobleza de Judá y tenía oportunidades que otros no tenían, como estudiar y prepararse en todo conocimiento. Sin embargo, la fuerte convicción de Daniel y sus amigos lo llevaron a situaciones que quizá no le eran convenientes.

Todo comenzó cuando rechazó la comida del Rey y pidió ser alimentado con legumbres. Dios lo respaldó. Luego, cuando todos los sabios fueron incapaces de interpretar, Dios lo respaldó dándole la sabiduría para interpretarlo. Finalmente, cuando el edicto de Darío castigaba a cualquiera que se inclinara a otro dios, Daniel decidió hacerlo 3 veces al día en fidelidad. ¿El resultado? Daniel fue lanzado al foso de los leones, pero Dios lo respaldó al salvarle la vida milagrosamente, y un nuevo edicto trajo gloria al único Dios verdadero.

La historia de Daniel nos muestra que para cambiar al mundo basta con ser fiel al único que es digno de la honra y la adoración. Si obramos conforme a Su Palabra y resistimos los ataques de nuestra cultura, Dios nos respaldará y entonces todos glorificarán Su Nombre.

Escucha «Extranjero», un episodio sobre Daniel del podcast Una caminata por la historia bíblica.


12. El rey Josías

Pasaje: 2 Crónicas 34-35

Versículo clave: «Él hizo lo recto ante los ojos del Señor y anduvo en los caminos de su padre David; no se apartó ni a la derecha ni a la izquierda». (2 Crónicas 34:2)

Imagina que tu padre muere cuando tienes 8 años, pero no sólo eso, ahora piensa que eso te convierte automáticamente en rey de la nación elegida por Dios. Bueno, eso fue lo que le pasó a Josías.

Siendo apenas un niño, tomó el control de la nación y lo hizo como ninguno otro antes de él lo haría: eliminó la idolatría destruyendo los altares a dioses paganos, restauró la adoración en el templo y guió al pueblo a través de la Palabra de Dios.

Cuando apenas tenía 26 años, después de purificar la nación, el sacerdote Hilcías le trajo el libro de la Ley de Moisés y lo leyó en voz alta. Josías se rasgó las vestiduras porque sabía que el pueblo se había apartado. Así que tomó la Ley y la leyó ante todo el pueblo, quienes se arrepintieron y dejaron esos malos caminos.

La historia de Josías nos enseña que para cambiar al mundo nunca se es demasiado joven y que la Palabra de Dios debe ser central en la vida de la sociedad para que haya una transformación real como dice en 2 Crónicas 34:33: «Mientras él vivió no se apartaron de seguir al Señor, Dios de sus padres».

Aprende más sobre Josías en la enseñanza titulada Justicia que forma parte del podcast Una caminata por la historia bíblica.


13. José

Pasaje: Génesis 37-50

Versículo clave: «Dios me envió delante de ustedes para preservarles un remanente en la tierra, y para guardarlos con vida mediante una gran liberación. Ahora pues, no fueron ustedes los que me enviaron aquí, sino Dios». (Génesis 45:7-8)

Muchos conocen la historia de José, incluso tiene un musical muy famoso en Broadway pero quizá sólo por su túnica de colores. A los 17 años fue vendido por sus hermanos y eso lo llevó como esclavo a Egipto.

Durante su travesía, su fidelidad a Dios lo llevó a la casa de un importante oficial de Egipto, Potifar. Su rectitud ante la esposa de este oficial lo llevó a la cárcel pero eso mismo le dio la oportunidad de interpretar los sueños de Faraón.

El don de tener e interpretar sueños que lo llevó como esclavo, ahora lo ponía como segundo al mando en todo Egipto. Y cuando sus hermanos llegaron para comprar alimentos por causa de una gran hambruna, José no les retuvo la bendición, sino que los trajo y los bendijo. Aún después de la muerte de José, sus acciones y perseverancia fue lo que preservó la vida a todo el pueblo de Israel.

La historia de José nos muestra que los sueños en manos de Dios llegan muy lejos. Pero aún más, nos muestra que para cambiar al mundo necesitamos una fidelidad inquebrantable hacia Dios a pesar de las circunstancias.

14. El muchacho de los peces y los panes

Pasaje: Juan 6:1-13

Versículo clave: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados; pero ¿qué es esto para tantos?». (Juan 6:9)

Esta es quizá una de las historias más conocidas de toda la Biblia: Jesús alimentando a cinco mil personas sin contar mujeres y niños. Normalmente la atención se centra en el milagro que implica hacer eso, aún si se tuviera dinero, lo que los discípulos no tenían.

Pero entonces Andrés, el hermano de Pedro, llega y le dice a Jesús que hay un muchacho con cinco panes y dos pescados. Fíjense que no dice que hay 5 panes y 2 pescados, sino que hay un muchacho. 

Eso quiere decir que voluntariamente este muchacho decidió entregar lo que tenía, aún si no fuera mucho, como dijo Andrés. 

La historia de este muchacho nos muestra que para cambiar al mundo no hace falta hacer demasiado, sino estar dispuesto a poner lo que tenemos en las manos de Jesús, quien multiplicará abundantemente para Su gloria y el bien de los demás.

15. La Reina Ester

Pasaje: El libro de Ester

Versículo clave: orque si permaneces callada en este tiempo, alivio y liberación vendrán de otro lugar para los judíos, pero tú y la casa de tu padre perecerán. ¿Y quién sabe si para una ocasión como ésta tú habrás llegado a ser reina?» (Ester 4:14)

Su nombre judío era Hadasa. Nació de una familia que decidió permanecer en la tierra del cautiverio y no regresar a Jerusalén. Su madre murió a una edad temprana y fue criada por su primo Mardoqueo (Ester 2:7), quien la tomó como a su propia hija. 

Como mujer y como parte de las naciones bajo el cautiverio, sus oportunidades eran nulas. Sin embargo, en la providencia Divina, su belleza, educación y obediencia la llevaron a convertirse en la reina, esposa del rey Asuero con poco menos de 20 años.

La envidia llevó a unos hombres guiados por un importante oficial llamado Amán a conspirar para matar a los judíos, de los cuales, Ester formaba parte (aunque el rey no lo sabía). Su lealtad a Mardoqueo y su fidelidad al pueblo la llevaron a arriesgar su propia vida al pedir el favor del rey en nombre de su pueblo.

Al final, la vida de Ester, su tío Mardoqueo y todo el pueblo judío es preservada para gloria de Dios. 

La historia de Ester nos muestra que para cambiar al mundo hace falta valentía, lealtad y fidelidad y que es Dios quién produce recompensas mucho más allá de lo que podamos ver o esperar, incluso el destino de toda una nación.


© Rodrigo Gómez y Abre la Biblia — Si este artículo ha sido útil, siéntete libre de compartir el enlace. Te rogamos no reproducir el contenido completo en otras páginas web.


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Rodrigo Gómez

Editor y Coordinador de Traducciones

Rodrigo Gómez es editor del contenido en español para el ministerio Open the Bible y para el ministerio The Word One to One, cuya misión es llevar la Palabra a quienes nunca la han leído. Actualmente se está preparando en una Certificación en Consejería Bíblica por la ACBC. Lo puedes encontrar en Instagram y en su blog De vuelta a la cruz. Vive en la Ciudad de México con su esposa Paty y su hija Naíma.
Rodrigo Gómez es editor del contenido en español para el ministerio Open the Bible y para el ministerio The Word One to One, cuya misión es llevar la Palabra a quienes nunca la han leído. Actualmente se está preparando en una Certificación en Consejería Bíblica por la ACBC. Lo puedes encontrar en Instagram y en su blog De vuelta a la cruz. Vive en la Ciudad de México con su esposa Paty y su hija Naíma.